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abejita

EL CONGRESO (2013)

Ceci n'est pas une pipe

por Lluís Alba

El congreso

El director israelí Ari Folman leyó la novela de ciencia-ficción Congreso de futurología (Kongres futuroligiczny, 1971) de Stanislaw Lem cuando tenía 16 años y era un confeso amante del género. Desde que empezó su carrera profesional como cineasta tenía en mente la posibilidad de adaptarla, pero no fue hasta la realización de Vals con Bashir (Vals im Bashir, 2008) que no vio claro que la animación podría ser la mejor solución para llevar al cine la novela del autor de Solaris (ídem, 1961).

La adaptación es bastante libre, pues Folman pensó que la alegoría a la época comunista ya había quedado desfasada. Así las referencias a la política son cambiadas por una crítica a la industria cinematográfica en general, y en particular al culto a la imagen que conlleva.

El film consta de dos partes bien diferenciadas, la primera filmada con actores reales en la que Robin Wright se interpreta a sí misma como una actriz madura que se ve en la tesitura de tener que firmar un contrato para que la escaneen y durante los 20 próximos años siga siendo joven en pantalla, mientras que ella se tiene que comprometer a abandonar la interpretación. Y, la segunda parte de film, la que está basada en la novela de Lem, realizada con animación en la que los personajes toman una droga para tener otra percepción de la realidad.

La historia totalmente creada por Folman se entiende perfectamente, pero me da algo de lástima que desde dentro de la profesión, todavía haya directores que sigan creyendo que la animación hiperrealista generada por ordenador vaya a sustituir a los actores de carne y hueso. Algo que se dice desde que se empezaron a crear las primeras películas animadas generadas íntegramente por ordenador.

Mientras que la unión con el argumento de la novela es lo que más cuesta digerir, pues son dos películas totalmente diferentes. Cierto que el tema principal es el mismo (enfatizado en la percepción de la realidad), pero se nota que Folman tiene clara la historia que crea desde cero y no tanto la que debe subyugarse al argumento de la novela. Por otra parte resulta paradójico que decida usar la ciencia-ficción para criticar que los grandes estudios cinematográficos últimamente estén empeñados en producir films de este género.

No obstante la pérdida de interés causada por el argumento onírico de la segunda mitad del film, está compensada por una animación de calidad íntegramente hecha a mano que homenajea a las obras de los hermanos Max y Dave Fleischer de los años 30. Curiosamente ambos fueron despedidos por Paramount Pictures en 1942, uno de los estudios principalmente parodiados en esta película.

e-mail: lluisalba@zumbarte.com