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DRÁCULA, LA LEYENDA JAMÁS CONTADA (2014)

El nacimiento de un superhéroe

por Lluís Alba

Bienvenidos al fin del mundo

Estamos en la era cinematográfica de las franquicias. Todas las majors norteamericanas buscan una serie de películas que cree el hábito al gran público de tener que asistir sin perderse ni una como si de una serie de televisión se tratara. Y quien mejor lo está explotando últimamente es Marvel exportando sus personajes de cómic de superhéroes a la gran pantalla. Universal no se quería quedar atrás, por lo que ha pensado en recurrir a lo que ellos mismos ya lograron en la década de 1930 con sus libres adaptaciones de monstruos clásicos.

Si bien oficialmente, Drácula: La leyenda jamás contada, no entra dentro de la estrategia de esta nuevo universo de películas basadas en los monstruos clásicos que se iniciará en 2016 con La momia (The mummy) de Alex Kurtzman, sí parece un globo sonda para ver la reacción del público ante esta versión del origen de Drácula.

El éxito de las películas Marvel puede estar detrás de la idea de este film. Mucho más cercano al universo de los superhéroes que a cualquier relato gótico de terror al que (a priori) se debería parecer. Pues, la película de Gary Shore, tiene la habitual estructura argumental del origen de un superhéroe: vemos como es la vida de un ser humano normal (en este caso un príncipe), se convierte en vampiro, comienza a conocer sus poderes y finaliza con un destino trágico que marcará su futuro.

Como parte positiva, la película no se toma en serio a sí misma, y va al grano. No hay escenas sobrantes para contar lo que quiere. Viene a ser una versión libre de los cómics de La tumba de Drácula que publicó Marvel en los 70. Concretamente toma ideas (aunque son argumentos muy diferentes) del Dracula lives! nº2 de 1973 de Marv Wolfman y Neal Adams (publicado en España por Planeta DeAgostini en el nº1 de la Biblioteca grandes del cómic: Drácula en 2005).

Por contra, resulta decepcionante pesar lo que podrían haber hecho si se hubiese tomado el proyecto desde otra perspectiva. Tratando de recrear fidedignamente la ambientación del siglo XV a partir de la historia de Vlad el empalador, pero hubiese sido un personaje mucho menos empático con el público generalista que va a pasar el rato al cine. Pues el amable Drácula padre de familia del siglo XXI que vemos en el film tendría que haber sido sustituido por un sádico asesino que (según cuenta la leyenda) acabó con la vida de más de 40.000 personas empalándolas por el recto a 3,50 metros de altura y viendo como iban muriendo lentamente.

Es difícil juzgar la labor de Gary Shore, un director debutante en una película de estudio, pero visualmente no hay nada a destacar y todo parecen imágenes sacadas de películas similares de éxito reciente como El señor de los anillos o la serie Juego de tronos. Esta última reforzada por la presencia de dos de sus actores: Charles Dance (Tywin Lannister) y Art Parkinson (Rickon Stark).

No sé por donde irán los tiros de esta inminente franquicia de monstruos de la Universal, pero si pretenden incluir a este Drácula (algo que parece posible según el final abierto con el que concluye a modo de epílogo), parece que vamos a ver unas versiones que serán Los Vengadores de los monstruos más que las criaturas de terror que se pusieron en marcha en la década de 1930.

e-mail: lluisalba@zumbarte.com