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10 de octubre de 2014

Esta mañana he tenido que compartir sesión con un grupo de jóvenes pijos estudiantes de cine. Tras ver su poco respeto con el público asistente a la sala (entrando tarde cuando ya estaban en la puerta mucho antes de empezar la sesión, o sin quitarse el gorro durante toda la película sin importarles que el de detrás no vea nada...), si el futuro de nuestro cine está en sus manos, creo que viene tiempos más negros que los actuales.

It follows (2014) de David Robert Mitchell

It follows

Film que rinde homenaje al cine de terror protagonizado por adolescentes perseguidos por un maníaco asesino que se creó en los 70 y popularizó en la década de los 80. Curiosamente lo protagoniza Maika Monroe a quién también hemos visto en otro film-homenaje de la citada década en este Festival: The guest (ídem, 2014) de Adam Wingard.

La película de David Robert Mitchell adopta formas características de los citados films, sobretodo se fija en Pesadilla en Elm Street (A nightmare on Elm Street, 1984) de Wes Craven, de quién toma las ideas principales de adolescentes tomando las riendas para salvarse a sí mismos sin ayuda de adultos, el uso de una música con notas similares o las apariciones de la criatura fantástica casi oníricas.

Pero It follows no se queda ahí, además de estar estupendamente dirigida, consigue crear un villano original. No lleva una máscara blanca, ni de hockey, tampoco tiene la cara quemada... El asesino sobrenatural que persigue andando a su objetivo puede tener la apariencia de cualquier persona y solo la puede ver su víctima. Resulta verdaderamente terrorífico que cualquier persona que se acerque andando hacia tí pueda ser tu verdugo.

Además aporta algo de transgresión al género. Pues como recordamos en las reglas de Scream (ídem, 1996) de Wes Craven, el asesino de este tipo de films suele matar mientras sus víctimas practican sexo. Mientras que en It follows la única manera de librarse del acoso de la mortal criatura es practicando sexo con otra persona para transmitirle la maldición.

Un pequeña joya para amantes de género que no puede quedar en el olvido.

THE ROVER (2014) de David Michôd

The rover

El film del australiano David Michôd rinde homenaje a una de las películas clave de la filmografía de su país de orígen: Mad Max - Salvajes de autopista (Mad Max, 1979) de George Miller. Pero en lugar de la ausencia de gasolina, ha sido el colapso económico lo que ha hecho retroceder la civilización.

Centrado en un amargado y maduro hombre (Guy Pearce) al que le roban el coche y se pasa toda la película intentando recuperarlo desesperadamente. Durante el trayecto fuerza la compañía del joven hermano de uno de los ladrones, encarnado por un Robert Pattinson de aspecto más grotesco de lo habitual que supondrá una pesadilla para las adolescentes fans de la saga Crepúsculo.

La ambientación rural, polvorienta, así como los personajes que encuentran en las casas aisladas en medio del desierto que recorre la carretera están bien logrados. Como también funciona el conjunto de la historia con un final irónico pero coherente. Sin embargo parte del film se hace un poco tedioso y no acaba de enganchar.

THE SIGNAL (2014) de William Eubank

The signal

Me ha resultado un poco extraña esta aproximación al cine de abducciones desde la estética indie. Pues no acaba de profundizar demasiado en los personajes o sus relaciones, ni tampoco enfoca la ciencia-ficción de forma directa hasta el tramo final.

Lo más curioso es ver la influencia anime en los diseños de algunas piezas ortopédicas mecánicas, a caballo entre las series de 'mechas' y los diseños de Battle Angel Alita.

WHEN ANIMALS DREAM (2014) de Jonas Alexander Arnby

When animals dream

El cine escandinavo vuelve a traernos su particular aportación al universo de monstruos clásicos desde un punto de vista femenino. Si la sueca Déjame entrar (Låt den rätte komma in, 2008) de Tomas Alfredson era un acercamiento al mundo de los vampiros, el film danés de Jonas Alexander Arnby hace lo propio con la licantropía.

De manera sobria descubrimos los cambios físicos en una joven que vive con su padre (Lars Mikkelsen) y su madre enferma postrada en una silla de ruedas. De forma paralela, la joven descubre un oscuro pasado sobre la enfermedad de su madre que parecen conocer todos los habitantes del pueblo.

No acaba de resultar tan redondo como Déjame entrar, pero sí mantiene ciertos paralelismos como es la aparente frialdad con la que se nos narra la historia y dejando para el final la secuencia más espectacular de ataque de la criatura.

Lluís Alba